Presentación

¿Hacer una presentación sin enrollarme? Soy incapaz, lo siento…

Mi interés hacia las aves , al igual que al resto de animales, fue adquirida desde muy temprana edad a través de mis padres, podría decir que siempre ha habido algún pajarillo en casa, primero una psitacida, más adelante aves autóctonas o perdidas que la casualidad hacia cruzarse en nuestras vidas…

Esta admiración por las aves fue desarrollándose durante mi infancia en Córdoba y con la compra de mi primer canario, “Tito”, en uno de los puestos de la famosa plaza de La Corredera, se marcó un antes y un después en mi forma de ver las aves.

A mi vuelta a Ronda con 11 años, la admiración se fue transformando poco a poco en afición. Recuerdo los veranos en casa de Don Carlos Gracia con una libreta apuntando todo lo que me enseñaba sobre sus queridos canarios… Su patio, consagrado a su afición por las aves, me hacía fantasear con la posibilidad de tener algo así algún día, aquí vi por primera vez los módulos de Industrias Arroyo a los que tan fiel me he vuelto con los años; su salón, al igual que el resto de la casa, decorada con innumerables trofeos de concursos lo convertían en una autoridad en la materia para mi.

Curiosamente, y a pesar de haber estado rodeado de canarios prácticamente desde siempre, a los 14 años o 15, descubrí que lo que me gustaban de verdad eran los  exóticos. Comencé con varias jaulas individuales y poco a poco iba metiendo más y más pájaros en casa, aún sin tener espacio casi, ¡me gustaban todos y tenía de todos los que estaban a mi alcance! Al poco tiempo llegó mi primer módulo de 90 con sus patas de Industrias Arroyo, me costó lo que era para mi en aquella época ¡un dineral!, me sirvió para valorarlo más.

Hasta los 18 me centré en los periquitos australianos, varios años antes ya me había hecho con una gran voladera en un patio de un local de mi abuelo, también casi a  la par, me había hecho miembro de la, por aquel entonces, única asociación de Ronda, (Asociación Ornitológica Naturista de Ronda) y anillaba a mis periquitos. No llegué a concursar nunca…

A partir de los 18, por circunstancias personales, me fui alejando paulatinamente de la afición hasta que a los 23 la dejé abandonada y en manos de mi padre, quien cuidaba de los últimos pobladores de mi voladera.

De nuevo a los 26 retomé la voladera con lo único que había sobrevivido al paso del tiempo y a los viajes a la tienda con pájaros que hacía mi padre…. un macho de diamante mandarín.

Y es aquí cuando empieza mi verdadera afición por éste y no otros pájaros.

Desde entonces, salvo un parón entre 2010 y 2011 en el que, por no poder atenderlos merecidamente, decidí deshacerme de todos mis mandarines, he ido enganchándome más y más a la especie. A mediados de 2012 decidí dar el salto a la cría selectiva y he ido viendo como mi antiguo módulo Arroyo crecía a lo alto y ancho en sólo unos cuantos meses. Aquí, meses antes, nacía y sin saberlo aún, el Aviario El Abuelo.

Puesto que esta presentación va llegando a su fin, no quiero dejar sin mencionar a las otras especies que también pueblan mi aviario, las Agapornis Roseicollis; las Isabelitas del Japón por las que cada vez siento más interés y respeto (algo tiene que ver mi paisano elniño) ;  los Diamantes de Gould, y las Codornices Chinas que tan limpio de insectos y restos de comida me tienen una de mis voladeras.

Esta web al igual que el nombre de mi aviario están dedicados a la memoria de esa persona tan importante en mi vida que fue, o, por lo presente que lo tengo cada día, sigue siendo, mi abuelo, al que tanto le debo, Antonio Valderrama Badia. “Lázaro, !que gran señor!”.

¡Se acabó!

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